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‘La uruguaya’: Cómo se vive desde dentro la película con más productores de la historia

No soy un seguidor. Los gurús e influencers, modernos y posmodernos, que hoy en día nos quieren seducir desde todas las pantallas no tienen efecto en mí. Al menos, de eso presumo ante mí mismo. Desde luego, incluso cuando coincido con ellos, los observo con una pátina de cinismo y desafección. Pero ese distanciamiento no me funcionó con Hernán Casciari. Y es que este escritor argentino, que durante años estuvo afincado en Barcelona, no es un hueco líder de opinión, es un talento contrastado. Desde 2011 está demostrando que la literatura puede funcionar ajena a la industria del libro desde su propia editorial, Orsai. Llevar ese desafío con un punto antisistema a la industria audiovisual casi sería atractivo suficiente para quebrar mi impermeabilidad a las grandes personalidades. Pero con lo que finalmente me convenció de seguirle el muy sibilino fue con la promesa de pasarlo tan bien como él en el proceso. La revolución sólo merece la pena bailarla, o algo así diría Emma Goldman, y con ese espíritu puse dinero en ‘La Uruguaya‘ junto a casi 2000 personas más. Fue el inicio de una aventura indescriptible. Paso a intentar describirla.

Ana García Blaya (directora) y Chiri Basilis (jefe de guion)

Para empezar, la historia que nos proponía contar era tan prometedora como las condiciones del proyecto. Casciari, curtido como pocos como narrador, sabe de la importancia de un buen argumento, y compró los derechos para adaptar la novela “La uruguaya”, de su compatriota y amigo Pedro Mairal. Esta narración intimista del viaje a Montevideo de un argentino perdido en la vida que desea encontrarse con una amante más ideal que real se ha convertido en todo un éxito internacional. En España ya va por su undécima edición y fue nombrada por La Vanguardia entre las diez mejores ficciones en castellano de la década pasada. ¡Hasta Sarah Jessica Parker la ha tenido en su mesita de noche!

Sabiendo del recorrido y la calidad de este material original, yo ya había puesto mi dinero en el proyecto, pero aún quedaba la incertidumbre de si sería traducible y cómo al lenguaje audiovisual. Unas dudas que se disiparon absolutamente cuando asumió las riendas la directora Ana García Blaya, una de las voces emergentes del cine argentino. Éste es apenas su segundo largo, pero el primero, ‘Las buenas intenciones’, obtuvo el Premio de la Juventud del Festival de Cine de San Sebastián en 2019, desfilando también por Toronto y Mar del Plata. Esta película, llena de nostalgia, sensibilidad e irreverencia a partes iguales, ya se adentra en la mente de un hombre imperfecto desde una perspectiva femenina, que sabe ser tan crítica como empática, de una forma similar a lo que esta otra historia reclamaba. Como si viajásemos por raíles destinados a cruzarse, habíamos dado con la persona perfecta para nuestra producción. Porque sí, es una producción tan nuestra, de los numerosos productores, como de los implicados en las áreas técnicas y creativas.

¿Por qué es tan diferente ‘La uruguaya’?

Porque, por mucho que todos estos nombres suenen muy atractivos junto a sus logros, el aliciente que sigue predominando en este proyecto es esa humilde pretensión de revolucionar la forma de sufragar el cine. El sistema ideado por la plataforma que se ha dado a llamar Orsai Audiovisuales se aprovecha de muchos avances realizados por la cultura de internet y la financiación colectiva. Básicamente, el sistema parte de la creación de 6000 bonos, cada uno de los cuales posee un valor de 100 dólares. Al abrirse la compra de bonos, cualquiera podía adquirirlos por este precio. La gran mayoría de los que se sumaron, tan cautos y pobres como yo, apenas adquirió entre 1 y 3 bonos, pero también los hay con 200. Al terminar esta etapa de compra de bonos, 1937 personas habían adquirido el suyo, convirtiéndose en socios productores, un estatus con el que recuperarían una parte proporcional del total de lo que la película recaudase.

'La uruguaya'

Hasta aquí podría ser un método de financiación privada masiva ideada simplemente para huir de subvenciones o grandes compañías. Pero los socios productores somos algo más que una agrupación de inversores, y la gran mayoría estamos en esto por cosas más divertidas que el dinero, como ya establecí. Cada socio productor tiene también la capacidad de intervenir en decisiones relevantes sobre el proyecto, que se abren a encuestas en las que cada bono equivale a un voto. Así se han tomado decisiones como la forma más conveniente de vender la película o el cásting de los protagonistas. Del mismo modo, incluso en los aspectos técnicos o creativos en los que no tomamos parte, sí podemos asistir a las reuniones relevantes, realizadas por videollamada, en las que se tratan temas de producción o guion de la forma más transparente. Esto supone la inmersión total en el negocio cinematográfico de casi 2000 personas que, en su gran mayoría, apenas habían sido espectadoras un año antes. IMDB nos llamó la atención al respecto, ya que no se creía que tanta gente pudiese estar implicada a título individual en la producción de una película. Por lo que parece, es la primera vez que pasa. Sin haberse estrenado, ‘La uruguaya’ ya ha alcanzado un primer hito histórico.

Poniéndole rostro a las letras

Pero todo el recorrido ha estado trufado de momentos históricos. Al menos lo han sido para los socios productores, para nuestra pequeña historia personal, pues hemos vivido en primera persona eventos tan cruciales como la elección de los protagonistas, un ejemplo perfecto de cómo ha funcionado todo el proyecto y la adrenalina que nos supuso. Antes de ponernos a ver perfiles y actuaciones, se sometió a votación si apostaríamos por el talento o la fama. Muy en consonancia con todo el espíritu de esta producción, los socios productores votamos en mayoría que no trataríamos de alcanzar a actores reconocidos, sino que se llevaría a cabo un cásting al que cualquiera se pudiese apuntar. El procedimiento fue tan transparente que se inició en redes sociales, con los intérpretes subiendo vídeos bajo el hashtag #CastingLaUruguaya. Necesitábamos a un hombre argentino y a una mujer uruguaya para esa pareja principal, y más de 700 actores y actrices respondieron a la llamada. Nuestra directora de cásting, María Laura Berch, realizó las primeras cribas, siempre con el ojo espía de la comunidad tras sus pasos.

Sebastia?n Arzeno (Lucas) y Fiorella Bottaioli (Guerra)

Hasta que llegó un día en que tuvimos la palabra final. Nueve parejas llegaron a esa última instancia, y de entre ellas se escogería la definitiva mediante una votación vinculante realizada en la aplicación exclusiva de los productores. Les habíamos visto interpretar algunas de las escenas juntos, por lo que cada cual tenía ya sus preferencias. La insensata valentía de Hernán Casciari sólo se ve superada por su habilidad para el dramatismo, de modo que acompañó esta fiesta de la democracia con un streaming en el que diversos miembros del equipo creativo dieron sus opiniones de parejas favoritas, y que continuó todo el tiempo que fue necesario hasta que el 51% de los socios se hubo pronunciado. Pocos momentos de la producción fueron más tensos y disputados. Tras vivir cada voto como un gol, los afortunados fueron Fiorella Bottaioli y Sebastián Arzeno. En lo personal, ella fue una de mis elecciones, él no. Sin embargo, ahora no parece que ninguno de sus personajes puedan existir en otros cuerpos.

La experiencia ‘La uruguaya’

Porque, en el momento de escribir estas letras, ‘La uruguaya’ ya ha arrancado un rodaje que se paseará entre Montevideo y Buenos Aires. Las cábalas y quimeras que parecían lejanas al inicio del proyecto se están materializando de la forma más ilusionante, con un equipo de primera dando lo mejor de sí y respaldado por la miríada de socios productores. Quienes están cerca tienen la oportunidad de participar como extras o ayudar aportando localizaciones. Los que estamos repartidos por el globo observamos el avance del trabajo desde las redes sociales, nos transportamos al día a día del rodaje con los podcasts diarios emitidos gracias al impecable trabajo del productor Gabo Grosvald y conectamos entre nosotros a través de los chats internos. De una forma u otra, participamos como una sola persona y la perspectiva de miles de una experiencia única.

Fiorella Bottaioli (Guerra)
Fotografía de Esteban Madriaga (Instagram).

Porque sí, es cierto, este proyecto surge de la iniciativa de un escritor de inmenso talento, parte de una novela de éxito contrastado, cuenta con una directora con las ideas claras e incluso prueba una forma de hacer cine que podría ser revolucionaria. Pero lo principal, como hemos descubierto los que la vivimos desde dentro, es la experiencia de la que podemos ser partícipes. Más allá de los posibles intereses monetarios que podamos tener en ello, esta película nos ha implicado en un proceso creativo como nunca antes, pudiendo intervenirlo y observarlo en cada etapa de su recorrido. Está por ver si ‘La uruguaya’ tiene recorrido por festivales o recibe algún premio. Si llega a salas de cine o plataformas de streaming. Si emociona al público o no es capaz de conectar con él. Pero ya ha cumplido con aquello que Hernán Casciari prometió cuando esto no era más que una idea, y que me hizo superar mis reticencias a convertirme, aunque sea por una vez, en su seguidor. Ya lo hemos pasado muy bien.

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